Los demonios
Los demonios El «dÃa siguiente», esto es, el domingo en que habÃa de decidirse para siempre la suerte de Stepán TrofÃmovich, fue uno de los más notables de mi crónica. Fue un dÃa de sorpresas, un dÃa en el que se resolvieron viejos dilemas y se plantearon otros nuevos, un dÃa de tajantes explicaciones y perplejidades aún mayores. Por la mañana, como ya sabe el lector, me habÃa comprometido a acompañar a mi amigo a casa de Varvara Petrovna, por petición expresa de ésta, y a las tres de la tarde tenÃa que presentarme en casa de Lizaveta Nikoláievna para decirle a saber qué y para ayudarla a saber cómo. Y, sin embargo, todo terminó de un modo imprevisto. En definitiva, fue un dÃa de extraordinarias coincidencias.
