Los demonios

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VII

Poco después de regresar de San Petersburgo, Varvara Petrovna envió a su amigo al extranjero, a «descansar»; era necesario que se separasen por una temporada, eso era lo que sentía ella. Stepán Trofímovich partió entusiasmado. «¡Allí reviviré! —proclamaba—. ¡Allí podré por fin concentrarme en mis estudios!». Pero ya en sus primeras cartas desde Berlín insistía en su nota habitual. «Tengo el corazón destrozado —le escribía a Varvara Petrovna—. ¡Soy incapaz de olvidar nada! Aquí en Berlín todo me trae el recuerdo de mi pasado lejano, de mis primeras emociones y mis primeros tormentos. ¿Dónde estará ella ahora? ¿Dónde estarán ahora las dos? ¿Dónde estáis, ángeles de los que nunca fui digno? ¿Qué ha sido de mi hijo, de mi amado hijo? ¿Qué ha sido, en fin, de mí, de mí mismo, de aquel que yo fui, recio como el acero, firme como la roca, cuando ahora un Andrejeff[22] cualquiera, un bufón ortodoxo barbudo, peut briser mon existence en deux»[23], y etcétera, etcétera. En cuanto al hijo de Stepán Trofímovich, éste no lo había visto más que dos veces en toda su vida: la primera al nacer, y la segunda hacía poco tiempo en San Petersburgo, donde el joven se preparaba para ingresar en la universidad. El chico, como ya hemos dicho, se había criado desde muy pequeño en casa de unas tías en la provincia de O. (a expensas de Varvara Petrovna), a setecientas verstas de Skvoréshniki. En cuanto a Andrejeff, o sea, Andréiev, era ni más ni menos que nuestro mercader y tendero local, un tipo excéntrico, arqueólogo autodidacta, apasionado coleccionista de antigüedades rusas, que en más de una ocasión había discutido en materia de erudición y, sobre todo, de orientación de sus ideas, con Stepán Trofímovich. Este respetable mercader, de barba gris y grandes gafas plateadas, le debía cuatrocientos rublos a Stepán Trofímovich de la adquisición de varias desiatiny[24] de bosque, destinadas a la tala, en unos terrenos de su propiedad, en las cercanías de Skvoréshniki. Aunque Varvara Petrovna había provisto generosamente de fondos a su amigo para su estancia en Berlín, antes de su partida Stepán Trofímovich había contado precisamente con esos cuatrocientos rublos, probablemente para sus gastos secretos, y estuvo a punto de echarse a llorar cuando Andrejeff le solicitó un aplazamiento de un mes, prórroga a la que, por cierto, tenía perfecto derecho, pues los primeros pagos los había efectuado con un adelanto de casi medio año, debido a una necesidad concreta que le había surgido por entonces a Stepán Trofímovich. Varvara Petrovna leyó con avidez aquella primera carta y, tras subrayar con lápiz la expresión: «¿Dónde estarán ahora las dos?», la numeró y la guardó en el cofrecillo. Evidentemente, Stepán Trofímovich se refería a sus dos difuntas mujeres. En la segunda carta remitida desde Berlín la melodía variaba: «Trabajo doce horas al día —“Con que fueran once…”, masculló Varvara Petrovna—. Rebusco en las bibliotecas, verifico datos, tomo notas, voy de acá para allá; he ido a ver a algunos catedráticos. He retomado mi relación con los Dundasov, una familia maravillosa. ¡Nadezhda Nikoláievna sigue tan encantadora como siempre! Le manda sus saludos. Su joven marido y sus tres sobrinos están en Berlín. Paso las veladas departiendo con la juventud hasta el alba: son poco menos que unas “noches áticas[25]”, si bien solo en lo tocante a su sutileza y refinamiento; todo en ellas es noble: la música incesante, los aires españoles, los sueños de regeneración de toda la humanidad, la idea de la belleza eterna, la Madonna Sixtina[26], la luz entreverada con la oscuridad, pero ¡también hay manchas en el sol! ¡Oh, amiga mía! ¡Noble y leal amiga! De todo corazón, estoy a su lado, soy suyo y solo suyo, siempre, en tous pays, incluso dans le pays de Makar et de ses veaux[27], del que, como recordará, hablábamos tan a menudo en San Petersburgo, muy emocionados, antes de la partida. Lo recuerdo con una sonrisa. Después de cruzar la frontera, me siento seguro, es una sensación extraña y nueva, que no había sentido en muchos años…», y etcétera, etcétera.


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