Los demonios

Los demonios

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

II

La casa a la que llegó Nikolái Vsévolodovich estaba situada en una callejuela desierta, entre cercados, más allá de los cuales se extendían los huertos hasta, literalmente, el borde mismo de la ciudad. Era una pequeña casa de madera, completamente aislada, de construcción reciente, a la que le faltaban todavía algunas tablas del revestimiento. En una de las ventanas habían dejado deliberadamente los postigos sin echar y había una vela en el alféizar, con el propósito evidente de orientar al visitante tardío que esperaban aquella noche. Desde unos treinta pasos de distancia, Nikolái Vsévolodovich distinguió en el porche la silueta de un hombre alto, muy probablemente el dueño de la casa, que, presa de la ansiedad, se había asomado a ver si venía alguien. Se oyó su voz, impaciente y aparentemente tímida:

—¿Es usted, señor? ¿Es usted?

—Sí, soy yo —respondió Nikolái Vsévolodovich, una vez que llegó al porche y cerró el paraguas.

—¡Por fin! —el capitán Lebiadkin, pues era él, empezó a moverse nervioso, pendiente del visitante—. Permita que me ocupe de su paraguas. Está empapado; aquí lo dejo abierto, en este rincón. Pase, pase, señor, se lo ruego.

La puerta, que desde el zaguán daba acceso a un cuarto alumbrado con dos velas, estaba abierta de par en par.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker