Los demonios
Los demonios Seguramente había estado muy atareado todo el santo día, yendo de acá para allá con distintos fines, y muy probablemente con buenos resultados, algo que se reflejaba en la expresión satisfecha de su rostro cuando aquella tarde, a las seis en punto, se presentó en casa de Nikolái Vsévolodovich. Sin embargo, no lo recibieron de inmediato: Nikolái Vsévolodovich acababa de encerrarse en su despacho con Mavriki Nikoláievich. La noticia lo dejó preocupado. Se sentó junto a la puerta del despacho a esperar a que saliera el visitante. Podía oír el rumor de la conversación, pero no alcanzaba a entender lo que decían. La visita no se prolongó demasiado; al poco rato se oyó un ruido, atronó una voz extraordinariamente sonora y estridente, y a continuación se abrió la puerta y apareció Mavriki Nikoláievich con la cara pálida como una pared. No reparó en la presencia de Piotr Stepánovich y rápidamente pasó de largo. Acto seguido, Piotr Stepanovich entró corriendo en el despacho.
No puedo omitir una relación detallada de aquella entrevista, singularmente breve, entre los dos «rivales», una entrevista que parecía imposible, dadas las circunstancias, pero que, a pesar de todo, se llevó a cabo.
