Los demonios

Los demonios

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

II

Con visible desgana, Verjovenski se arrellanó en una silla a la cabecera de la mesa, prácticamente sin saludar a nadie. Su expresión era desdeñosa y hasta altiva. Stavroguin hizo una inclinación cortés, pero, a pesar de que los estaban esperando, todos los allí reunidos, como obedeciendo una orden, hicieron como si no hubieran advertido su presencia. La anfitriona se dirigió a Stavroguin con sequedad una vez que se hubo sentado.

—Stavroguin, ¿quiere usted té?

—Bueno —respondió.

—Té para Stavroguin —ordenó madame Virguínskaia a su hermana, que era la que estaba sirviendo—. Y usted ¿también quiere? —La pregunta era ahora para Verjovenski.

—Pues claro, eso ni se le pregunta a un invitado. Y también nata; aquí, en lugar de té, dan siempre unos brebajes… Y hoy, para colmo, están de santo.

—¿Cómo es eso? ¿También usted celebra los santos? —La estudiante se echó a reír de pronto—. Hace un momento estábamos hablando de eso.

—Eso está pasado de moda —murmuró el alumno de gimnasio desde el extremo opuesto de la mesa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker