Los demonios
Los demonios —No, solo soy yo —dijo Piotr Stepánovich, volviendo a asomar medio cuerpo—. ÂżCĂłmo está, Lizaveta Nikoláievna? En cualquier caso, buenos dĂas. SabĂa que les encontrarĂa en esta sala. Solo será un momento, Nikolái VsĂ©volodovich. He venido a toda prisa para decirle un par de cosas… totalmente imprescindibles… ¡solo un par de cosas!
Stavroguin se encaminó hacia él, pero a los tres pasos se volvió hacia Liza.
—Si ahora oyes algo, Liza, has de saber que la culpa es mĂa.
Ella se estremeció y lo miró asustada, pero él salió precipitadamente.
La estancia desde la que se habĂa asomado Piotr Stepánovich era una amplia antesala ovalada. Antes de su llegada, allĂ se hallaba AleksĂ©i YegĂłrych, pero Piotr Stepánovich le habĂa ordenado salir. Nikolái VsĂ©volodovich cerrĂł la puerta de la sala y se quedĂł parado, expectante. Piotr Stepánovich le dirigiĂł una mirada fugaz e inquisitiva.
—¿Y bien?
