Noches blancas
Noches blancas Hoy el dÃa ha sido triste, lluvioso, sin claros, igual que mi futura vejez. Me oprimen unos pensamientos muy extraños, unas sensaciones muy sombrÃas, unas cuestiones aún nada claras se agolpan en mi cabeza, pero no tengo fuerzas ni ganas de resolverlas. ¡No soy yo quien debe resolverlas!
Hoy no nos veremos. Ayer, al despedirnos, las nubes empezaban a cubrir el cielo y la niebla se levantó. Yo dije que el dÃa siguiente serÃa malo, ella no respondió; no querÃa decir nada que la contrariara; para ella el dÃa serÃa luminoso y claro y ni una nube empañarÃa su felicidad.
—Si llueve, no nos veremos —dijo—, no vendré.
Yo pensaba que ni notarÃa la lluvia de hoy, pero no ha venido.
Ayer fue nuestra tercera cita, nuestra tercera noche blanca…

