Dejar ir
Dejar ir El cuerpo es un reflejo de la mente. Cada emoción reprimida genera una respuesta fisiológica que, con el tiempo, se convierte en enfermedad o malestar físico. El miedo constante debilita el sistema inmunológico, la ira acumulada genera tensión muscular y dolores crónicos, la culpa produce fatiga y pesadez en el cuerpo, mientras que la tristeza se manifiesta en el sistema respiratorio y cardiovascular.
Cada vez que se suprime una emoción, la energía de esa emoción no desaparece, sino que se almacena en el organismo. La mente puede olvidar una experiencia, pero el cuerpo la recuerda. Esta acumulación de sentimientos negativos bloquea el flujo de energía vital y crea estrés interno, afectando el funcionamiento normal de cada célula y órgano.
Los estudios han demostrado que el estrés emocional es la causa de la mayoría de las enfermedades modernas. Las tensiones internas afectan la presión arterial, el sistema nervioso, la digestión, la calidad del sueño y la respuesta del cuerpo ante virus y bacterias. Sin embargo, cuando una emoción es liberada conscientemente, el cuerpo responde de inmediato. Se produce un alivio en la tensión muscular, mejora la oxigenación de las células y se restablece el equilibrio del sistema nervioso.
