Crimenes celebres. Los Borgia
Crimenes celebres. Los Borgia Por lo demás, el voluptuoso usurpador esperaba, con ciertos temores internos, que no lograban aplacar las alabanzas de sus amigos, al sombrío y severo predicador cuya palabra conmocionaba Florencia, y sobre cuyo perdón basaba ya toda su esperanza de otro mundo. En efecto, Savonarola era uno de esos hombres de mármol, semejantes a la estatua del comendador, que acuden a las puertas de los voluptuosos en medio de sus fiestas y orgías para decirles que ya es hora de que empiecen a pensar en el cielo. Nacido en Ferrara, donde su familia, una de las más ilustres de Padua, había sido llamada por el marqués Nicolás de Este, fue arrastrado a la edad de veintitrés años por una irresistible vocación; había huido de la casa paterna y había profesado en el claustro de los religiosos dominicos de Florencia. Destinado allí por sus superiores a impartir lecciones de filosofía, el joven novicio había tenido que luchar desde un principio contra los defectos de un órgano débil y duro, contra una pronunciación defectuosa, y sobre todo contra el abatimiento de sus fuerzas físicas, agotadas por una abstinencia demasiado estricta.
