El Castillo de Eppstein

El Castillo de Eppstein

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo VI

VI

Fue Rosamunda quien primero vio a Everard y, al hacerlo, dio un grito de sorpresa.

—¡Everard, hermano mío!

Bajó del caballo y corrió hasta el lugar en el que se encontraba el joven, con los brazos tendidos. Estaba de un humor delicioso, porque su padre acababa de contarle cómo, un día, Everard se había tirado, vestido, al Mein para rescatar al niño de una pobre mujer, que había caído al agua mientras jugaba.

—¿Así que era aquí por donde andabais, Everard? ¡Y cuánto tiempo hace! De verdad, que ya estábamos intranquilos. Habéis obrado mal por no darnos noticias vuestras. Pero olvidemos todo.

Entretanto, Jonathas se había acercado a los dos jóvenes.

—¡Por fin está de regreso nuestro querido ausente! —Dijo el buen guardabosque—. Everard ni siquiera sabéis que, durante vuestra ausencia, vuestro padre ha estado en Eppstein y que os ha buscado, con mucha insistencia, durante varios días, lo que no ha impedido que haya tenido que marcharse sin llegar a veros.

—¡Se ha ido! —exclamó Everard.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker