El Castillo de Eppstein

El Castillo de Eppstein

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Os han dicho! ¡Parecía muy santa por fuera, y engañaba con habilidad a la gente, esa hipócrita! Pero a vos, hermano mío, quiero y debo confesaros su vergüenza. Sí —prosiguió Maximiliano, encendido, confundido—, sí, en definitiva, es necesario que la condene para que yo encuentre una justificación. Convendréis conmigo en que tuve y tengo razón, ya lo veréis, que he de plantar cara a sus amenazas, porque fue una infame. Todos mis terrores han tenido su origen en la perturbación de mi espíritu, pero erróneos han sido mis remordimientos. Sí; fui justo, no culpable. Si mis palabras, como un cuchillo, acabaron con su vida, eso estuvo bien. Ese Everard no es hijo mío, sino de un tal capitán Jacques, ¡que Dios confunda!

—¡Del capitán Jacques! —exclamó Conrado, tras dar un paso atrás.

—Así es; de un francés, que se enamoró de ella con un afecto un poco novelesco. Un aventurero misterioso del que ni siquiera quiso decirme su nombre, ni de dónde provenía. Un extranjero, a quien, en público, trataba de hermano y amigo.

—¡Porque era su hermano y su amigo, desgraciado! —gritó Conrado, con voz tronante—. Ese aventurero, ese francés, el capitán Jacques era yo, Conrado de Eppstein, hermano suyo y vuestro.

Como movido por un resorte, Maximiliano se puso en pie, y así permaneció, rígido, pálido.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker