El collar de la reina

El collar de la reina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo LXXIV

La reina parecía esperar impacientemente. Por eso, cuando divisó a los joyeros, dijo con viveza:

—¡Ah! Ya tenemos aquí al señor Bossange; habéis acudido a buscar refuerzos, Boehmer; tanto mejor.

El aludido no encontró nada que decir, pero pensaba muchas cosas. Lo que mejor cuadra en estas ocasiones, es proceder con ademanes; Boehmer se echó a los pies de María Antonieta.

El ademán no podía ser más expresivo.

Bossange lo imitó.

—Caballeros, en este momento estoy tranquila y no me irritaré más. Se me ha ocurrido por otra parte una idea que modifica mi modo de pensar respecto a vosotros. No hay duda de que en este asunto somos víctimas de algún engaño misterioso…, que no es misterioso para mí.

—¡Ah, señora! —exclamó Boehmer entusiasmado por las palabras de la reina—, ¿no sospecháis ya que nosotros hayamos…? ¡Oh, cómo cuesta pronunciar esa palabra: falsario!…

—Creed que para mí es tan dura de oír como para vos de pronunciar —dijo la reina—. No sospecho de vosotros, no.

—¿Vuestra Majestad sospecha entonces de alguien?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker