El collar de la reina
El collar de la reina Puede imaginarse el efecto que produjo esta captura al señor de Crosne.
Los agentes no recibieron probablemente el millón que esperaban, pero hay que pensar que debieron quedar satisfechos.
Por lo que respecta al jefe de policÃa, se dirigió a Versalles en una carroza tras la cual seguÃa otra herméticamente cerrada con cadenas.
Era al dÃa siguiente a aquel en que Positivo y su amigo le habÃan entregado a Nicolasa.
El señor de Crosne hizo entrar las dos carrozas en el Trianón, descendió de la que ocupaba él y dejó la otra bajo la custodia de su primer empleado, y se hizo anunciar a la reina, a la que, de antemano, pidiera audiencia.
MarÃa Antonieta accedió inmediatamente a la petición del funcionario y se fue por la mañana a su casa favorita, poco acompañada, para el caso de que fuese necesario el secreto.
En cuanto apareció ante ella, con cara radiante, el señor de Crosne, juzgó que las noticias debÃan ser buenas.
Una alegrÃa repentina, la primera desde hacÃa treinta dÃas mortales, agitó su corazón herido por tantas emociones lacerantes.
