El collar de la reina
El collar de la reina Mientras el señor de Crosne tenía esta conversación con Cagliostro, el señor de Breteuil se presentaba en la Bastilla, por orden del rey, para interrogar al cardenal de Rohan.
Entre ambos enemigos la entrevista podía ser tormentosa. El señor de Breteuil conocía la altivez del de Rohan. Se había vengado demasiado terriblemente de él para descuidar en lo sucesivo los procedimientos corteses. Se condujo por ello en forma atenta, mas el cardenal negóse a contestar.
Insistió el guardasellos y el cardenal manifestó que se atenía a las medidas que pudieran acordar el parlamento y sus jueces.
El señor de Breteuil tuvo que retirarse ante la inquebrantable voluntad del acusado.
Hizo llamar a la señora de La Motte, que estaba ocupada en escribir sus Memorias, la cual acudió en seguida.
Explicóle claramente él su situación, recibiendo de la condesa la respuesta de que tenía pruebas de su inocencia y que las facilitaría cuando llegase la ocasión, a lo que replicó el señor de Breteuil que ello era lo más urgente.
