El collar de la reina
El collar de la reina Contra la costumbre de la corte, el secreto había sido fielmente guardado a Luis XVI y al conde de Artois. Nadie supo a qué hora ni cómo debería llegar monsieur de Suffren.
El rey había convocado una reunión para la noche, y a las siete entró en compañía de los príncipes y las princesas. La reina llegó trayendo de la mano a mademoiselle Royale[39], que sólo tenía siete años.
La asamblea era numerosa y brillante.
Durante los preliminares, en el momento en que cada uno escogía su sitio en el salón, el conde de Artois se acercó a la reina y le dijo.
—Mirad bien a vuestro alrededor.
—Ya lo hago.
—¿Qué veis?
La reina paseó sus ojos entre la gente que la rodeaba, trató de distinguir los grupos, se fijó en los vacíos, y no viendo más que amigos por todas partes y por todas partes servidores, y entre los cuales estaban Andrea y su hermano, dijo:
—No sé; veo rostros muy agradables, sobre todo rostros amigos.
—No miréis lo que hay, querida hermana; mirad lo que no hay.
—Es verdad.
El conde de Artois la miró riendo.