El collar de la reina
El collar de la reina —¿A qué llamáis vos «como es conveniente»? Aprended, monsieur, que las cosas deben hacerse como a mà me convienen. He aquà la conveniencia. Pues bien, deseo comer a las cuatro, y cuando deseo comer a las cuatro, no admito que me sirváis a las cinco.
—Señor mariscal —dijo con sequedad el maestresala—, yo he servido de mayordomo al prÃncipe de Soubise y de intendente al prÃncipe cardenal Louis de Rohan; en casa del primero, Su Majestad el difunto rey de Francia comÃa una vez al año; en casa del segundo. Su Majestad el emperador de Austria lo hacÃa una vez al mes. Por lo tanto, sé cómo tratar a los soberanos, monseñor. En casa del prÃncipe de Soubise, el rey Luis XV se llamaba en vano barón de Gonesse, pero no dejaba de ser un rey. En casa del segundo, es decir, en casa del prÃncipe de Rohan, el emperador José se hacÃa llamar conde de Packenstein, pero no dejaba de ser un Emperador. Hoy, el señor mariscal recibe a un convidado, que en vano se hace llamar conde de Haga, pues no por eso deja de ser rey de Suecia. Me iré esta tarde de la residencia del señor mariscal, donde el conde de Haga será tratado como un rey.
