El collar de la reina
El collar de la reina Apenas Calonne atravesaba la galerÃa para volver a su casa, con la punta de los dedos alguien llamó a la puerta del gabinete de la reina. Era Juana de la Motte, quien le dijo a la reina:
—Madame, él está aquÃ.
—¿El cardenal? —preguntó la reina, un poco asombrada de la palabra «él», que significaba tantas cosas pronunciadas por una mujer.
Juana habÃa introducido ya al prÃncipe de Rohan, y apretaba la mano del protector protegido. El cardenal se encontró a tres pasos de la reina, a la cual hizo respetuosamente los saludos obligados.
—Monsieur —dijo la reina—, se me ha contado de vos un rasgo que borra muchos errores.
—Permitidme —dijo el prÃncipe, con una emoción que no era fingida—, madame, afirmaros que los errores de que habla Vuestra Majestad quedarÃan atenuados mediante una sincera explicación.
