El collar de la reina

El collar de la reina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo II

Hemos contado demasiado con la memoria de nuestro lector, o quizá podamos esperar que conozca ya esta calle de Saint-Claude, que linda por el este con el bulevar, y por el oeste con la calle de Saint-Louis; en efecto, el lector ha visto a más de uno de los personajes de esta historia recorrerla en otro tiempo, es decir, cuando el gran físico José Bálsamo habitaba allí con su sibila Laurence y su maestro Althotas.

En 1784, como en 1870, la calle de Saint-Claude era una honrada calle, poco iluminada, poco limpia, poco frecuentada y poco conocida. Pero tenía nombre de santo y su cualidad de calle de Marais, y como tal abrigaba, en las tres o cuatro casas que componían su efectivo, a unos cuatro pobres rentistas, a algunos pobres comerciantes y a otros pobres, pobres olvidados en los registros parroquiales.

Entre estas tres o cuatro casas había todavía, en un rincón del bulevar, un palacio que con su gran fachada en la calle de Saint-Claude hubiera podido presumir de fortaleza aristocrática, pero esta fortaleza, cuyas altas ventanas habían alumbrado, por encima del muro del patio, toda la calle en un día de fiesta con el simple reflejo de sus candelabros y sus metales resplandecientes; esta fachada, decíamos, era la más negra, la más muda y cerrada de todas las casas del distrito.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker