El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo La vendetta
—¿Desde dónde quiere usted, señor conde, que empiece a contarle las cosas? —preguntó Bertuccio.
—Pues desde donde usted quiera —dijo Montecristo—, puesto que yo no sé absolutamente nada.
—Pues yo creÃa que el abate Busoni le habÃa dicho a Su Excelencia…
—SÃ, algunos detalles, sin duda, pero han pasado ya siete u ocho años desde aquello, y lo he olvidado.
—Entonces, puedo, sin temor a aburrir a Su Excelencia…
—Adelante, señor Bertuccio, adelante, en vez de leer esta noche el periódico…
—El asunto se remonta a 1815.
—¡Ah!, ¡ah! —dijo Montecristo—. Eso no es ayer, 1815.
