El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo —Pues no le he hablado de ella a causa de la firma, que me pareció algo extraña.
—Simbad el marino, ¿no es as�
—Justamente. Y como yo no conozco a otro Simbad el marino que el de Las mil y una noches…
—Y bien, es uno de sus descendientes, uno de mis amigos, muy rico, un inglés más que original, casi loco, cuyo verdadero nombre es lord Wilmore.
—¡Ah! Eso lo explica todo —dijo Andrea—. Entonces todo va de maravilla. Es ese mismo inglés que conocÃ… en… sÃ, ¡muy bien!… Señor conde, soy su servidor.
—Si lo que usted me hace el honor de decirme es cierto —replicó sonriendo el conde—, espero que usted será lo suficientemente amable como para darme algunos detalles sobre usted y su familia.