El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo —Que los venda al precio que sea.
—¿Por qué?
—Porque don Carlos se ha escapado de Bourges y ha regresado a España.
—¿Cómo sabe usted eso?
—¡Pardiez! —dijo Debray encogiéndose de hombros—. Como sé todas las noticias.
La baronesa no se lo hizo repetir dos veces: corrió a ver a su marido, el cual corrió a su vez a su agente de bolsa y le ordenó vender a toda costa.
Cuando vieron que Danglars vendÃa, los fondos españoles cayeron de golpe. Danglars perdió quinientos mil francos, pero se deshizo de todos los bonos.
Por la tarde se leyó en Le Messager:
Despacho telegráfico
El rey don Carlos ha burlado la vigilancia que se ejercÃa sobre él en Bourges y ha regresado a España por la frontera de Cataluña. Barcelona se ha levantado en su apoyo.
Durante toda la velada corrÃa la noticia de la previsión de Danglars, que habÃa vendido sus bonos, y de la dicha del agiotista, que sólo perdÃa quinientos mil francos en un golpe asÃ.
Los que habÃan conservado sus bonos o comprado los de Danglars se vieron arruinados y pasaron una noche muy mala.
Al dÃa siguiente se leÃa en Le Moniteur: