El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

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Capítulo LXIX

Los informes

El señor de Villefort mantuvo la palabra dada a la señora Danglars, y sobre todo, la que se había dado a sí mismo, intentando averiguar de qué manera el señor conde de Montecristo había podido conocer la historia de la casa de Auteuil.

Aquel mismo día escribió a un tal señor de Boville —quien después de haber sido antaño inspector de prisiones había ascendido a un puesto superior en la policía de seguridad—, con el fin de obtener los informes que deseaba, y este le pidió dos días para saber exactamente a quién tendría que dirigirse para informarse.

Expiraron los dos días y el señor de Villefort recibió la siguiente nota:

La persona a quien llaman el señor conde de Montecristo es conocida particularmente por lord Wilmore, un rico extranjero a quien se le sitúa a veces en París, donde está en estos momentos; también es persona conocida igualmente por el abate Busoni, sacerdote siciliano de gran reputación en Oriente, donde ha llevado a cabo innumerables obras de beneficencia.

El señor de Villefort respondió con la orden de adquirir, sobre esos dos extranjeros, las informaciones más prontas y precisas; al día siguiente por la tarde, sus órdenes habían sido ejecutadas, y estos son los informes que recibió:


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