El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo »Haydée estuvo presente hasta el final de la sesión; oyó pronunciar la sentencia del conde sin que ni uno solo de los rasgos de su rostro expresase ni alegría ni piedad.
»Entonces, recubriendo de nuevo el rostro con el velo, saludó majestuosamente a los consejeros, y salió con ese paso con el que Virgilio veía caminar a las diosas.