El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo Danglars se quedó prosternado mientras que el conde se alejaba; cuando levantó la cabeza, no vio más que una especie de sombra que desaparecÃa por el corredor y ante la que se iban inclinando los bandidos.
Como habÃa ordenado el conde, Danglars fue servido por Vampa, que mandó escanciar el mejor vino y traer las mejores frutas de Italia, y que, llevándole en su silla de posta, le abandonó en medio del camino, adosado a un árbol.
Permaneció allà hasta que se hizo de dÃa, ignorando dónde se encontraba.
Al amanecer vio que estaba cerca de un arroyo: tenÃa sed, y se arrastró hasta allÃ.
Al inclinarse para beber, vio que su cabello se habÃa vuelto blanco.