El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Acogió con una especie de placer las entusiastas preguntas del joven; su alma helada pareció, por un instante, calentarse y fundirse al contacto con esta otra alma ardiente. Le agradeció su cordialidad con cierto calor, aunque la decepción hubiera sido grande al encontrar un segundo calabozo donde había imaginado encontrar la libertad.

—Veamos primero —dijo— si hay un modo de hacer desaparecer a ojos de los carceleros las huellas de mi paso por aquí. Toda nuestra tranquilidad futura está en mantenerles en la ignorancia de lo que aquí ocurra.

Entonces se inclinó sobre el hueco, cogió la piedra que levantó fácilmente a pesar de su peso, y la encajó en el agujero.

—Esta piedra está sacada con mucha negligencia —dijo moviendo la cabeza—; ¿es que no tiene usted herramientas?

—¿Y usted —preguntó Dantès con asombro—, es que usted las tiene?

—Yo me he hecho con algunas. Excepto una lima, tengo todo lo que necesito: escoplo, alicates, palanca.

—¡Oh! Tengo mucha curiosidad por ver esas herramientas producto de su ingenio —dijo Dantès.

—Mire, aquí tengo un escoplo.

Y le mostró una hoja fuerte y aguda con un mango de madera de haya.

—¿Con qué ha hecho esto?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker