El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo El libro de registro de prisones
Al día siguiente del día en el que tuvo lugar, en el camino de Bellegarde a Beaucaire, la escena que acabamos de contar, un hombre de treinta a treinta y dos años, vestido con un frac azul pálido, un pantalón de nanquín y un chaleco blanco, y que tenía a la vez el aspecto y el acento británico, se presentó en la alcaldía de Marsella.
—Señor —le dijo—, soy el primer representante de la casa Thomson y French de Roma. Desde hace diez años estamos en relación con la casa Morrel e hijo de Marsella. Tenemos unos cien mil francos poco más o menos comprometidos en esa relación, y no dejamos de sentirnos inquietos, dado que se dice que la casa amenaza ruina. Vengo, pues, expresamente de Roma para pedirle a usted informes sobre Morrel e hijo.
