El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo Aparición
Franz había encontrado un término medio para que Albert llegase al Coliseo sin pasar por delante de ninguna ruina antigua, y en consecuencia, sin que las preparaciones graduales quitasen al coloso ni un solo codo de sus gigantescas proporciones. Se trataba de seguir la Via Sistina, cortar en ángulo recto delante de Santa Maria Maggiore, y llegar por la Via Urbana y San Pietro in Vincoli, hasta la Via del Colosseo.
Este itinerario ofrecía además otra ventaja: era la de no distraer con nada a Franz de la impresión que le había producido la historia que había contado maese Pastrini, y en la que se encontraba mezclado su misterioso anfitrión de Montecristo. Así que se recostó en un rincón y recayó en esos miles de interrogantes sin fin que se había hecho a sí mismo, sin que hubiera sacado de ninguno de ellos la más mínima respuesta satisfactoria.
