El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo Y como en ese momento la música iniciaba un vals, Albert pasó el brazo en torno a la cintura de la condesa y desapareció con ella entre el torbellino de las parejas de baile.
Mientras tanto, Franz pensaba en el singular escalofrío que cundió por todo el cuerpo del conde de Montecristo en el momento en el que se vio forzado, de alguna manera, a estrechar la mano de Albert.