El Tulipan Negro
El Tulipan Negro -¡Y bien! ¿Qué masculláis los dos ah� -dijo Gryphus levantándose y sosteniendo su brazo derecho con el brazo izquierdo.
-Nada -respondió Rosa-. El señor me prescribe el régimen que habéis de seguir.
-¡El régimen que debo seguir! ¡El régimen que debo seguir! ¡Vos también, vos también tenéis uno que seguir, bonita!
-¿Cuál, padre mÃo?
-No venir a la celda de los prisioneros, o, al menos, salir lo más aprisa posible; ¡caminad, pues, delante de mÃ, y ligerita!
Rosa y Cornelius intercambiaron una mirada.
La de Rosa querÃa decir: «Ya veis.»
La de Cornelius significaba: «¡Que sea lo que el Señor quiera!»