El Tulipan Negro
El Tulipan Negro -Pero -intervino el príncipe- no hace mucho tiempo que conocéis a ese prisionero.
Rosa abrió sus grandes ojos y miró al desconocido, que se hundió en la sombra, como si quisiera huir de esa mirada.
-¿Por qué lo decís, señor? -preguntó.
-Porque no hace más que cuatro meses que el carcelero Gryphus y su hija están en Loevestein.
-Es verdad, señor.
-Y a menos que vos no hayáis solicitado el traslado de vuestro padre para seguir a algún prisionero que haya sido transportado de La Haya a Loevestein…
-¡Señor! -exclamó Rosa, enrojeciendo.
-Acabad -ordenó Guillermo.
-Lo confieso, conocí al prisionero en La Haya.
-¡Afortunado prisionero! -comentó sonriendo Guillermo.
En ese momento, el oficial que había sido enviado a buscar a Boxtel entró y anunció al príncipe que aquel le seguía con su tulipán.