El Tulipan Negro
El Tulipan Negro Fue por lo demás una gran suerte para Boxtel que Dios le hubiera enviado tan a punto ese ataque de apoplejÃa fulminante, ya que ello le impidió ver por más tiempo cosas tan dolorosas para su orgullo y su avaricia.
Luego, al son de las trompetas, la procesión reemprendió la marcha sin que nada hubiera cambiado en su ceremonial, sino que Boxtel estaba muerto y que Cornelius y Rosa caminaban lado a lado y la mano de uno en la mano de la otra. Cuando llegaron al Ayuntamiento, el prÃncipe, señalando con el dedo la bolsa de los cien mil florines de oro a Cornelius, dijo:
-No se sabe claramente quién ha ganado este dinero, si vos o Rosa; porque si vos habéis hallado el tulipán negro, ella lo ha criado y hecho florecer; asà pues, no ofrecérselo a ella como dote serÃa injusto.
Por otra parte, éste es el regalo de la ciudad de Haarlem al tulipán.
Cornelius esperaba para saber dónde querÃa ir a parar el prÃncipe. Éste continuó: