Georges

Georges

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

VII LA BERLOQUE

Durante el anochecer del día siguiente, que era sábado, como ya hemos dicho, un grupo de negros, menos alegres que los que acabamos de dejar, se hallaban reunidos en un vasto cobertizo, sentados alrededor de un gran fuego de leña, haciendo tranquilamente la berloque, como se dice en las colonias. Es decir que cada cual hacía lo que quería según sus necesidades, su temperamento o su carácter: uno realizaba algún trabajo manual que se vendería al día siguiente, otro ponía a hervir arroz, mandioca o bananas, aquél fumaba en una pipa de madera tabaco, no sólo indígena sino además cosechado en su jardín, y los de más allá charlaban en voz baja. En medio de todos esos grupos, las mujeres y los niños, encargados de alimentar el fuego, iban y venían sin cesar. A pesar de tanta actividad y tanto ajetreo, y aunque era vigilia de día de descanso, se sentía pesar sobre aquellos desdichados, algo triste e inquieto. Era la opresión del administrador, también mulato. Este cobertizo estaba situado en la parte inferior de la llanura Williams, al pie de la montaña de las Trois-Mamelles, a cuyo alrededor se extendía la propiedad de nuestro viejo conocido, el señor de Malmédie.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker