Georges
Georges Al instante mismo aparecieron dos hombres que desde un lugar río arriba habían visto una parte de la escena que acababa de producirse: eran el señor de Malmédie y Henri.
La joven se dio cuenta entonces de que iba medio desnuda y, ruborizada ante la idea de ser vista así, llamó a la vieja mulata, se puso un albornoz y apoyándose en el brazo de mami Henriette, que todavía jadeaba de pánico, avanzó hacia su tío y su primo.
Habían acudido siguiendo la pista del animal hasta la orilla del río, justo en el momento en que resonaba la doble detonación de la escopeta de Georges. Su primer pensamiento había sido que uno de sus compañeros había disparado al ciervo, así que habían mirado hacia donde procedía el ruido y, como hemos dicho, habían visto de lejos y vagamente una parte de lo que acabamos de relatar.
Detrás de los señores de Malmédie venía el resto de cazadores.
Sara y mami Henriette se convirtieron de inmediato en el centro de atención. Les preguntaron qué había sucedido, pero mami Henriette estaba aún demasiado turbada y emocionada para responder, así que fue Sara quien contó lo ocurrido.
