Historia de una cortesana
Historia de una cortesana El dÃa mismo de su llegada, el 8 de noviembre, milord hizo en el Almirantazgo una visita a lord Spencer, amigo suyo, y le expuso su deseo de dejar el servicio, alegando el motivo que ordinariamente se aduce en tales casos: el estado precario de salud.
Lord Spencer se limitó a sonreÃr, oyéndole expresarse en esta forma, e hizo votos para que recobrase la salud y consiguiese un segundo Aboukir.
El primero de enero de 1801 hubo una promoción, y Nelson se enteró de que era vicealmirante de la escuadra británica, lo cual equivalÃa, a la vez, a una recompensa y a un progreso. El mismo dÃa, reconciliado con el mar y con la vida de peligros que le era familiar, trasladó su pabellón al San José, que se encontraba en Plymouth.
Mientras tanto, sentÃa acercarse el dÃa de mi alumbramiento. Probablemente no transcurrirÃa el mes de febrero sin que viniese al mundo el ser que con tanto afán y tantos sufrimientos venÃa yo ocultando al mundo. Obligada en la corte de Viena, en la residencia del prÃncipe Carlos, en Hamburgo, a presentarme constantemente en traje de etiqueta, habÃa sufrido, durante el curso de mi embarazo, espasmos e indisposiciones que alarmaban mucho a sir Guillermo, quien no sospechaba nada, pues Nelson me mostró un dÃa una carta en la que mi marido le decÃa:
