Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Quisiera pasar rápidamente sobre este perÃodo de mi vida, el cual, aunque más censurable quizás a los ojos del moralista, es el que menos remordimientos ha sembrado en mi alma. Pobre joven abandonada desde mi infancia; no teniendo que dar cuenta a nadie de mis actos, ni siquiera a mi propia madre; hermosa, por mi desgracia; arrastrada por natural instinto hacia todos los placeres de la juventud, hacia todas las seducciones de la fortuna y del lujo, ¿qué apoyo moral ni material podÃa solicitar, aun en el supuesto de que hubiese abrigado el propósito de resistir? Ignorante del bien y del mal, jamás tuve semejante intención, y me dejé deslizar por una pendiente que cada vez me parecÃa más suave y más florida; la vida se me ofrecÃa bajo el aspecto de un bizarro galán coronado de flores como la primavera; me cogÃa al brazo de ese apócrifo protector y me apoyaba en él, sin saber adónde Ãbamos, ignorando cuál serÃa el final de aquella aventura.
