Historia de una cortesana
Historia de una cortesana El hado disponÃa una vez más de mi suerte, sin dejar a mi libre albedrÃo la elección del bien o del mal.
La casa que yo habitaba habÃa sido alquilada por sir Juan Payne, a nombre mÃo, por un año; pero sentà una repugnancia invencible en habitar con otro hombre aquella morada que me despertaba su recuerdo.
Fue lo primero que dije a lord Featherson; comprendió mis escrúpulos, y a la mañana siguiente, guardándome únicamente la turquesa que el almirante me regaló el dÃa que nos conocimos, y algunas guineas que contenÃa mi gaveta, entregué las llaves de la casa al intendente de sir Juan, y nos fuimos, lord Featherson y yo, a ocupar juntos el inmueble que sir Harry habitaba en la calle Brook, al extremo del square de Grosvenor.
