Historia de una cortesana

Historia de una cortesana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XX

Entré en aquella bienhechora estancia con un profundo sentimiento de alegría. Preñados los ojos de lágrimas de gratitud hacia sir Juan, me instalé en mi querido gabinete azul, aquel gabinete de mis ensueños, y volvía a ver el grande espejo encuadrado en dorado marco, que un día fue objeto de una profecía anunciada por Ricardo.

La pobre Amanda no prosperaba. Había yo sido en toda ocasión su providencia; cinco o seis veces, en mi ausencia, había venido a saber noticias mías, y otras tantas se le dijo que ignoraban mi paradero. En una de ellas fue cuando nos encontramos frente a la puerta, al descender yo del coche que me condujo a Piccadilly.

Este encuentro, en la soledad que me rodeaba, se me antojó providencial, y propuse a mi amiga quedarse conmigo, proposición que aceptó, sin querer saber de antemano el puesto que debía ocupar en la casa.

Había dos partidos a elegir, con respecto a mi ulterior línea de conducta.

El mobiliario del hotel de Piccadilly era mío, puesto que sir Juan me lo había regalado. Vendiéndolo, acaso obtendría dos mil libras, o algo más. Podía, pues, realizar unos sesenta mil francos.

Si me conformaba a renunciar al mundo; al lujo, a la vida galante; si volvía a mi casita de Nutley, no tenía por qué preocuparme del porvenir; mi vida quedaba asegurada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker