Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Había permanecido más de una hora bajo la influencia de esas reflexiones; el reloj, dando horas, me sacó de mi abstracción.
Levanté los ojos, buscando a sir Carlos.
Había tenido tiempo suficiente de leer la carta de su tío. ¿Por qué no había vuelto a mi lado, a hablar de su contenido conmigo?
Me levanté para ir a su lado, y fuime al dormitorio. Lo encontré vacío, lo mismo que el cuarto de vestirse.
¿Había salido sir Carlos?
Miré en torno mío para dar con la llave del enigma, y sobre el bufete vi desplegada la carta de sir Guillermo.
Junto a la carta había estas líneas de lord Greenville:
No me engañaba, Emma; mi tío esta prendado de ti. No quiero, por la influencia que puedo ejercer en tu corazón, influir en tu destino. Durante ocho días, no volveré a esta casa, y es muy probable que a mi vuelta, no te encuentre.
Pero, por el porvenir de nuestros hijos, por nuestro honor, no seas menos que lady Hamilton.
CARLOS GREENVILLE.