Historia de una cortesana
Historia de una cortesana He dicho que las conversaciones romanas eran aburridas; pero rectifico, diciendo que yo las encontraba divertidas y hasta extraordinarias.
Las romanas son guapas sin duda alguna, pero más en el pueblo que en la aristocracia. No es raro encontrar entre las transtiberianas y entre las campesinas de los alrededores de Roma tipos que recuerdan las madonas de Rafael; pero repito que esos tipos son casi todos populares.
En el mundo nobiliario, las bellezas escasean; asà que, mi aparición en los salones romanos fue un acontecimiento sensacional.
Era casi una revolución entre los prelados y cardenales.
Es preciso, en primer término, decir en qué consiste generalmente una tertulia romana, cuando un gran suceso como el de mi presencia no origina confusión ni trastorno.