Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Cierto día distinguió entre los espectadores a un joven clérigo toscano, de cuerpo débil y semblante pálido. Ocurriósele a Fernando la idea de mantearle, y en voz baja dio órdenes a sus criados, que se apoderaron del infeliz clérigo, le tendieron sobre un cobertor y lo mantearon hasta que se desmayó. Loco de vergüenza al volver en sí, el joven se retiró a Roma, donde enfermó y murió a los dos meses. Llamábase Marrighi.
En medio de tales distracciones, fue creciendo el Rey, y se hizo cazador intrépido, buen jinete, pescador incomparable, luchador de primera fuerza.
Sin ocuparse lo más mínimo en los asuntos de Estado, llegó a los diez y ocho años, edad de contraer matrimonio.
Su casamiento estaba de mucho antes acordado con la joven archiduquesa de Austria María Josefa, hija del emperador Francisco I; pero, estando ya cambiados los retratos y regalos de boda, dispuestos los festejos en el trayecto que debía recorrer la joven Princesa, fijado el día de su partida, María Josefa cayó enferma y falleció.
Entonces, en sustitución de la que había muerto triste e inesperadamente, fue designada su hermana menor, María Carolina, que salió de Viena en el mes de abril de 1768.