Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Las relaciones polÃticas, debido al odio de Acton hacia Francia, y a la influencia que este habÃa adquirido, se enfriaron entre ambos reinos; pero las relaciones de familia entre MarÃa Carolina y su hermana eran más tiernas que nunca, y raramente se pasaban quince dÃas sin un cambio de cartas, en las que ambas archiduquesas se contaban sus alegrÃas, sus pesares, y sobre todo sus decepciones conyugales.
Sea que el ministro Acton, en su instinto de odio, adivinase los sucesos que se preparaban en Francia, sea que él no cediese más que a su sentimiento de venganza, exageró, en vez de aminorar, los terrores del rey Fernando, y le hizo prever el caso de una intervención armada, en la que Nápoles tendrÃa que desempeñar un papel o cumplir una misión.
TenÃa un poderoso auxiliar en sir Guillermo Hamilton, que sentÃa amor rayano en el fanatismo por su hermano de leche, por el rey Jorge y por Inglaterra, su patria.
En cuanto a mÃ, ajena a toda cuestión polÃtica e ignorante de los derechos de los pueblos y del poder de los reyes, debÃa naturalmente seguir a ciegas el impulso que me comunicasen, máxime si ese impulso procedÃa de un hombre como sir Guillermo, a quien todo el mundo reconocÃa una inteligencia superior, y de una mujer como MarÃa Carolina, que, desde el primer dÃa que la vi, habÃa ejercido sobre mà un gran influjo.