Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Gracias a la precaución tomada por Su Majestad, pudimos estar juntas veinticuatro horas.
MarÃa Carolina rebosaba de satisfacción. Además del placer que decÃa sentir viéndome de nuevo, venÃa con la seguridad que el emperador Leopoldo alimentaba en una coalición contra Francia, tan odiada de ella; y se esperaba que en esa coalición entrarÃa Prusia. Durante su permanencia en Viena, la habÃan visitado algunos emigrados, que unánimemente le presentaron a Francia desgarrada por diez diversos partidos y clamaban a voces por una intervención armada. Según ellos, serÃa cuestión de un simple paseo, desde la frontera a ParÃs, el cual ni siquiera tendrÃa el mérito del peligro. En cuanto a Luis XVI y MarÃa Antonieta, todo estaba pronto para su huida; el 12 de junio saldrÃan de ParÃs, y por la vÃa de Châlons, Verdún y Montmèdy, alcanzarÃan la frontera, donde los esperarÃa el rey de Suecia, Gustavo, que se pondrÃa en el acto a la cabeza del ejército destinado a marchar sobre ParÃs.
En el Ãnterin, la Reina debÃa procurar que entrasen en la coalición todos los pequeños prÃncipes de Italia y el rey de España, cosa que se consideraba muy fácil, por ser el rey Carlos IV hermano del rey Fernando.
MarÃa Carolina no dudaba del éxito de esta doble operación polÃtica, y saboreaba por anticipado la alegrÃa del odio satisfecho y del orgullo vengado.
