Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Es notoria la respuesta de Desdémona a esta pregunta del Senado de Venecia:
¿Cómo es que usted, joven hermosa y noble, ha puesto su amor en ese hombre, que no es noble, ni hermoso ni joven?
Desdémona respondió:
Me narraba sus viajes, sus peligros, su combates, y mi alma estaba pendiente de sus labios durante horas y más horas.
Así nació en mí el primer impulso de simpatía, ya que no de amor, hacia Nelson.
Era un marino de ruda palabra, una especie de Juan Bull, tipo simbólico del pueblo inglés, que alimentaba ambiciones inauditas, y que, nacido lejos de los tronos, fue deslumbrado por los fulgores que de ellos se desprenden apenas uno se acerca a sus gradas.
He aquí su historia, que nos contó una noche a la Reina y a mí.
Nació el 20 de septiembre de 1758 en un pueblecillo del condado de Norfolk; tenía, pues, treinta y cinco años cuando le conocí.
Todavía no había hecho el sitio de Tenerife ni la campaña de Córcega; de modo, que aún no había perdido el brazo derecho ni el ojo.
Era hijo de un simple pastor protestante. El lugar de su nacimiento se llamaba Burnham-Thorpes.