Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Allí era donde Nelson debía sentir su primer amor, y la violencia de esta primera pasión pudo dar la medida de la influencia que el amor ejercía sobre su destino. Para no separarse de la mujer que amaba, quería Nelson presentar su dimisión, renunciar a su empleo y enviar a Inglaterra el bergantín; sus oficiales, que le adoraban, le trataron de loco y resolvieron curarle de su locura. Aparentaron obedecer sus órdenes, y se alejaron; pero, llegada la noche, penetraron en su aposento, le ataron de piernas y brazos, y, teniéndole así dominado, lo llevaron a bordo, levaron anclas y no le devolvieron la libertad hasta que estuvieron en alta mar.
Aquella pasión solo la extinguió otra pasión. De nuevo en Inglaterra, se enamoró de mistress Nisbett, joven viuda de diez y ocho años, con la que se casó.
Llevó a su joven esposa junto con un precioso niño fruto de su primer matrimonio, llamado Josué a casa de su padre; y por segunda vez se le creyó perdido para la marina.