Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Una vez decidido a la guerra, Fernando no podÃa desear noticias más gratas de las que Nelson le traÃa. Se estaba completa y abiertamente en estado de discordia con Francia. La queja del ciudadano Mackau motivó la detención del ladrón, que fue juzgado y absuelto, por más que eran patentes las pruebas de su culpa. El embajador, según la Reina pudo ver por la lectura de sus documentos, estaba al corriente de todos los actos desleales de la corte de Nápoles, y habÃa podido presenciar la partida de la escuadra y la llegada de Nelson; el rumor de los agasajos que los reyes le dispensaron habÃa llegado a la embajada francesa. En fin, cierta mañana, el embajador recibió de su Gobierno orden de salir de Nápoles, y partió tronando contra el Gobierno napolitano y el Gobierno pontificio, llevándose consigo a la hija y a la viuda de Basseville, asesinado en Roma, aquella llorando a un padre, la otra a un marido.
Desde la azotea del palacio le vimos embarcarse en un barco neutral; y como él, a su vez divisara un grupo de mujeres apostadas en la real morada, adivinó que la Reina se encontraba entre ellas, y extendió el brazo hacia nosotras en señal de amenaza.
En cuanto a mÃ, solo vi una cosa en el grupo que acompañaba al embajador: dos jóvenes vestidas de negro y cuyo duelo clamaba venganza en tonos más altos que el gesto amenazador del diplomático.