JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico DEL MODO QUE TRABAJABA LUÍS XV
CON SU MINISTRO M. CHOISEUL
Al siguiente día ocurrían muchas novedades en Versalles: todos los que se encontraban se dirigían palabras misteriosas, dándose apretones de mano, o se cruzaban de brazos mirando al cielo y expresando de este modo su pesar y su sorpresa.
M. de Richelieu, con no pocos partidarios suyos, encontrábase a las diez de la mañana en Trianón, en la antecámara del rey.
Emperifollado el conde Juan y resplandeciente con sus bordados, conferenciaba con el anciano mariscal, revelando la mayor satisfacción, a juzgar por su risueño semblante.
A las once pasó el rey a su gabinete por medio de todos sus cortesanos, pero sin hablar con ninguno de ellos. Su Majestad andaba muy de prisa.
A las once y cinco minutos se apeó de su coche M. de Choiseul y cruzó la galería con la cartera debajo del brazo.
Cuando llegó a la antecámara advirtió un gran movimiento: producíalo el empeño de los que aparentaban hablar y volvían las espaldas para no saludar al ministro.
