JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico De suerte que tenemos la topografÃa siguiente: un palacio con vista al parque y al bosque, dando la izquierda a las habitaciones de la servidumbre, que únicamente le oponen ventanas con rejas; ventanas de corredores o de cocinas ocultas por espesos emparrados.
Pasábase desde el gran Trianón, mansión solemne de Luis XV, al pequeño, por una huerta que ponÃa en comunicación las dos residencias a favor de un puente de madera.
Por la expresada huerta, dibujada y dirigida por La Quintinie, llevó Luis XV a M. de Choiseul al pequeño Trianón, después de la trabajosa sesión de que hemos dado cuenta al lector, pues deseaba hacerle ver las mejoras que habÃa introducido en la nueva morada del delfÃn y de la delfina.
Lo examinaba M. de Choiseul, y comentaba todo con la sagacidad de un cortesano; dejaba que el rey dijese que el pequeño Trianón era de dÃa en dÃa más bello, más encantador, y el ministro agregaba que aquella era la casa de la familia de Su Majestad.
—La delfina —dijo—, es como todas las jóvenes alemanas, algo brusca: habla correctamente el francés, pero conserva hasta cierto punto el acento austriaco que hiere a los oÃdos franceses. En Trianón, no hablando más que entre amigos y cuando lo desee, irá desapareciendo ese defecto.
—De lo cual resulta que hablará bien.