JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Con la marcha de los concurrentes de segundo y tercer orden, quedó reducida la reunión a siete, es decir, a los jefes, quienes se dieron a conocer entre sà por medio de signos que probaban su iniciación hasta un grado superior.
Lo primero que hicieron fue cerrar las puertas y acto seguido se mostró a los demás su presidente, presentando una sortija que llevaba grabadas las letras misteriosas de L. P. D.
TenÃa dicho presidente la misión de llevar la correspondencia suprema de la orden, y se relacionaba por este medio con los otros seis jefes, los cuales residÃan en Suiza, Rusia, América, Suecia, España e Italia.
Por este motivo llevaba consigo algunos de los documentos de más importancia que habÃa recibido de sus colegas, con el objeto de dar cuenta de ellos a la junta de iniciados, superiores a los demás e inferiores a él.
El susodicho jefe era Balsamo.
La más interesante carta de todas ellas era una que habÃa escrito desde Suecia, Swedenborg, y que contenÃa un aviso amenazador.
«Hermanos —asà decÃa—: Vigilad en el MediodÃa, porque al abrigo de su influencia se ha creado un traidor, y ese traidor os buscará la perdición.
