JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Mientras que Marat filosofaba, J. J. Rousseau, sentado en actitud meditabunda delante de su mesa, reflexionaba.
Ante sà se hallaban abiertas sus obras de polÃtica y filosofÃa, el Emilio y el Contrato social.
—¡Oh! —exclamó leyendo un párrafo del Emilio acerca de la libertad de conciencia—; estas frases son horriblemente subversivas y yo soy el que ataca a Dios, al rey y a la sociedad. No me llama la atención que algunos malvados se hayan aprovechado de mis sofismas despojándoles de las flores de estilo con que las ven.
—Y se levantó muy agitado paseando por la habitación.
Y leyó nuevamente una página de su Vicario Saboyano.
—SÃ, eso es: Reunámonos para ocuparnos de nuestra dicha… ¡Qué esto haya sido escrito por mÃ! Demos a nuestras virtudes la fuerza que otros dan a sus vicios. ¡También he escrito esto!
Y Rousseau se agitó con más desesperación que nunca.
