JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Hasta las cuatro y media estuvo Richelieu en casa de Balsamo: lo que fue a hacer allí, se explica fácilmente en lo que sigue.
Taverney acompañó a comer a su hija, pues la delfina dejó libre por todo aquel día a Andrea, para que recibiese en su aposento a su padre.
A los postres llegó M. de Richelieu, y como siempre era portador de buenas nuevas, dijo iba a comunicar a su amigo que el Rey había dicho aquella mañana, que ya no se proponía dar a Felipe una compañía, sino un regimiento.
Taverney manifestó su alegría de un modo estrepitoso, y Andrea dio las gracias al mariscal con efusión.
La conversación se redujo a lo que debía reducirse después de lo ocurrido; Richelieu habló siempre del Rey, Andrea siempre de su hermano, y Taverney solamente de Andrea.
